Bajar de Peso 8. Grasa: una cuenta corriente personal


¿Sabes en qué se parece nuestra tripa a un banco? 🙂

Este artículo forma parte de una serie sobre el tema de adelgazar. Conviene que los anteriores artículos sean leidos antes, uno detrás de otro, en el orden adecuado. Si no has leído el primero te aconsejo que lo hagas: A mi me engorda el agua. Por que es tan fácil engordar.

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Nuestro tejido graso es, en todo, similar a una cuenta corriente.

De hecho durante muchas épocas históricas permitía a quien disponía de unas buenas reservas, sobrevivir a una época de “vacas flacas”, de hambruna.

Lamentablemente ahora, en nuestro entorno, el acceso a la comida es demasiado fácil. Con lo que esas reservas de calorías no se utilizan para sobrevivir y van aumentando facilmente, año tras año. Engordamos.

Y las personas con exceso de peso no son admiradas como en otros tiempos. Al reves, se admira un cuerpo atlético, sin demasiada grasa superflua. Y la insistencia de los médicos respecto a que el exceso de peso es un riesgo para nuestra salud, incrementa esto.

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Volvamos a la idea de peso del tejido graso como cuenta corriente.

Si nosotros ingresamos, todos los meses, en nuestra cuenta corriente un poco más de dinero del que gastamos vamos ahorrando, la cuenta corriente crece. Esto es bueno.

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Si hacemos lo mismo respecto a nuestra grasa, si todos los días ingresamos (comemos) un poco más que las calorias que gastamos (entre otras cosas con el ejercicio), esta cuenta corriente que es nuestro tejido graso, aumenta. Lo que no es bueno. (¡Cachis!)

Si gastamos de nuestra cuenta del banco un poco más del dinero que ingresamos, la cuenta corriente va disminuyendo, menguando. Lo que no es bueno.

Si eso lo hacemos respecto a nuestra grasa, quemamos más calorias (aumentando el ejercicio, por ejemplo) esa “cuenta corriente” disminuye. Lo que para la mayoría es estupendo.

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Lo ideal para bajar de peso, para adelgazar, es sumar las dos cosas:

– Comer menos:

Lo ideal es disminuir un poco la cantidad de comida que tomamos, poco a poco acostumbrarnos a comer un 10, un 15, un 20% menos. Disminuir las calorias que aportamos al organismo, teniendo cuidado con qué comemos (evitando comidas muy grasas o muy calóricas en general)

comer menos

y por otra parte

– Hacer más ejercicio.

Ir aumentando poco a poco el ejercicio que hacemos, para quemar más calorías que las que gastamos habitualmente, haciendo algún tipo de ejercicio o de actividad que consuman energía.

Hacer ejercicio 7

 

Así bajariamos de peso.